居合道 / Iaido


Iaido proviene de la conjunción de tres palabras: i (estar o permanecer), ai (armonía) y do (vía o camino) esto puede traducirse como “el camino para permanecer en armonía”.

La idea antigua del Iaido, era enseñar al practicante, en cualquier posición que se encontrase (de pie, de rodillas, sentado, rodeado de enemigos, etc.) a anticiparse, o ser capaz de parar, esquivar y responder ante un ataque con un dominio perfecto del manejo del sable, pues desenvainar con rapidez era una cuestión de vida o muerte. A tal efecto, a mediados del siglo XVI, el sable se fue acortando, y se llevaba en la cintura con el filo hacia arriba, para desenvainar y cortar en una sola acción.

Al Iaido se le define también como el zen de las artes marciales. Es la expresión material de la acción más decidida a partir de la calma, y de la calma absoluta durante y después de dicha acción.

En su origen la única meta era cortar al adversario, y abatirlo lo antes posible tomando la iniciativa, tomándole por sorpresa si era posible, sin dejarle ninguna oportunidad de defenderse, se buscaba aprovechar el descuido, la distracción o la falta de vigilancia del otro.

No se tenía por indigno, innoble o vergonzoso tomar la iniciativa sin avisar para atacar a su enemigo, más bien era de uso y regla común aceptada y conocida por todos. Pero incluso si el otro estaba alerta y en guardia, concedían mucha importancia al hecho de ser el primero en atacar.

Horarios

Lunes: 19:00 – 20:30
Martes y jueves: 8:30 – 10:00
Viernes: 18:00 – 19:30
Sábados: 13:00 – 14:30

Sensei responsable

Gonzalo Tihista - 4º Dan

En Iaido, el combate empieza en el sable envainado, y concede más importancia a las facultades mentales de rapidez, de juicio, calma, serenidad, intuición, para captar la intención del otro; que a la velocidad de acción aún siendo este factor muy importante.

Al evolucionar hacia una finalidad pacífica y formativa el Iaido antes de controlar y cortar al adversario busca dominar el propio ego, hacer posible la victoria, o la solución del conflicto sin desenvainar.

El único adversario es el propio ego. El enemigo que visualiza en sus katas (formas) es el factor artificial que le permite ejercitar la concentración, el dominio de los gestos, la disponibilidad constante e inmediata de cuerpo y espíritu. Para aprender a adaptarse inmediatamente a cualquier circunstancia de lugar, espacio, tiempo y responder a la repentina solicitud o estímulo exterior de la mejor manera posible.

El Iaido tal y como lo conocemos hoy en día, es una disciplina física y mental, no combativa, siendo quizá la más filosófica de las artes marciales japonesas, en la que se practica el manejo de la katana.

El Iaido moderno es el reflejo del guerrero clásico y es de las pocas artes, que mantienen intacta su pureza desde el Japón feudal.